Durante el V Simposio de Seguridad Vial 2026, realizado en la UCAB, especialistas nacionales e internacionales analizaron la siniestralidad de motorizados en Venezuela y América Latina. El encuentro, que reunió a casi 200 personas, sirvió para plantear propuestas orientadas a disminuir los índices de mortalidad a bordo de los vehículos de dos ruedas. “La conducción empírica termina en fallas críticas», dijo uno de los ponentes
Según cifras del Observatorio Venezolano de Seguridad Vial (OSV), más de 70 % de los fallecidos en los accidentes de tránsito registrados durante enero de 2026 eran conductores o pasajeros de motocicletas.
Ante esta realidad, que cobra cerca de 1.19 millones de vidas a nivel mundial, especialistas nacionales e internacionales se reunieron en el V Simposio de Seguridad Vial 2026, celebrado el pasado 26 de febrero en la UCAB, donde analizaron los desafíos asociados al uso de las motos, cada vez más comunes en el país.
Bajo el título «Movilidad urbana responsable», los 11 ponentes convocados por el Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería (CIDI) de la UCAB compartieron datos, herramientas y estrategias para frenar la mortalidad a bordo de este medio de transporte.
Coincidieron en que mejorar la infraestructura vial, promover el uso de los dispositivos de seguridad para conductores, reforzar la educación preventiva e integrar la perspectiva de género a las políticas públicas son acciones fundamentales para lograrlo.
A la actividad, que contó con el patrocinio de la empresa Empire Keeway, asistieron 177 personas, en modalidad presencial y virtual. El moderador fue el profesor Alexis Barroso, investigador y coordinador de Extensión del CIDI UCAB.
Enfoque de género y seguridad en moto
Celia Herrera, directora del CIDI UCAB y presidenta de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial), dictó la ponencia «Ella en la moto, brechas de género en la movilidad urbana».
La ingeniera presentó algunos datos globales según los cuales 27 % de los fallecidos por accidentes de tránsito en el mundo son motociclistas, mientras en algunos países de América Latina más de la mitad de los muertos en estas circunstancias son usuarios de motos.
Explicó que el crecimiento del parque automotor de dos ruedas ha empujado a más mujeres a movilizarse en este tipo de vehículos, principalmente por razones económicas y laborales.
Sin embargo, detalló que suelen viajar como pasajeras, lo que multiplica su riesgo ante las decisiones del conductor.
A esto se suma la falta de equipos de protección diseñados para la anatomía femenina, el acoso callejero y los estereotipos machistas que limitan su formación frente al manubrio. «Si no medimos la diferencia, reproducimos la desigualdad, la seguridad vial sin enfoque de género es técnicamente incompleta», sentenció Herrera, quien contrastó la vulnerabilidad femenina con los datos de conducta.
«Las estadísticas demuestran que las mujeres al volante son más propensas a cumplir las normas, evitar el exceso de velocidad y no conducir bajo los efectos del alcohol», afirmó.
Para corregir esta asimetría, la directora del CIDI UCAB propuso auditar los recorridos habituales de las usuarias a fin de detectar puntos de riesgo, crear campañas de concientización específicas, fortalecer las escuelas de conducción para mujeres y adaptar tanto la infraestructura como el equipamiento de seguridad.
Accidentes en motos, el factor humano y la imprudencia
Wilbani León, director de la Escuela de Motoprevención y paramédico vial del Ministerio de Transporte, tomó la palabra en nombre de EK, Empire Keeway. Reveló que, según el Observatorio Venezolano de Seguridad Vial, el 97% de los siniestros en el país ocurren por factor humano.
“La conducción empírica termina en fallas críticas, como el desconocimiento de los ángulos ciegos y la incapacidad de ejecutar maniobras de evasión o frenado de emergencia”, advirtió.
León detalló que un error frecuente e instintivo entre los motorizados es pisar el embrague al frenar, una mala práctica que resta adherencia y alarga la distancia de frenado.
Además, alertó sobre el «síndrome de visión de túnel», fenómeno físico y psicológico derivado de la velocidad que anula el campo visual periférico del conductor, impidiéndole reaccionar ante vehículos laterales o peatones.
Mirada internacional y llamado a la acción
Para entender el fenómeno integralmente, el V Simposio de Seguridad Vial contó con la participación de especialistas de varios países del continente.
Aníbal Germoso (República Dominicana) y Juan Andrés Rondón (Ecuador) expusieron análisis estadísticos sobre las frecuencias de accidentes en la región.
Desde Colombia, Hilda María Gómez compartió los aciertos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial en ese país.
Por su parte, Juan Carlos Ojeda (EE.UU.), Freddy Mogollón (Panamá) y Juan David Montoya (Colombia) evaluaron la movilidad urbana desde la óptica de la tecnología de seguridad vial y los sistemas de protección de motocicletas (SPM) en barreras de contención vehicular.
La jornada, que también incluyó los aportes sobre auditoría vial de Riad Bujana (Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat) y recomendaciones de conducción segura de Javier Maurell (Grupo Amigo, Venezuela), culminó con un llamado a la acción.
Xiomara Hoyos, presidenta de la Asociación de Industriales Fabricantes y Ensambladores de Motociclos (AIFEM), coincidió en la urgencia de forjar alianzas entre el Estado, la academia y la empresa privada para salvar vidas.
Además de Empire Keeway, el V Simposio de Seguridad Vial contó con el apoyo de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat (ANIHVE), la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial) y la Asociación de Industriales Fabricantes y Ensambladores de Motociclos (AIFEM).
♦Texto: Juan Sánchez/Comunicaciones UCAB












