
Para EK, Empire Keeway, los niños son prioridad y, cada tercer domingo de julio, los celebramos. Este 2026 fue distinto: aplaudimos la infancia como refugio de esperanza en momentos difíciles. Estuvimos en un campamento que alberga damnificados de Catia La Mar, en La Guaira, y les llevamos obsequios y una pantalla para que disfrutaran el partido final del Mundial de Fútbol.
Alrededor de cien familias, todas con niños, celebraron sentirse atendidas. Con la mirada fija en «el televisor gigante», de 3 x 2 metros, los pequeños demostraron que su espíritu está intacto: gritaron gol y, agradecidos, recibieron termos, gorras, sombreros y bolsos.
Otras empresas se unieron a la jornada. Llevamos una planta eléctrica en un Atlas y la cedimos para que instalaran una ciudad de atracciones inflables y conectaran las máquinas que dejó a muchos con nuevo corte de cabello. Fue responsabilidad social compartida hecha servicio para los más vulnerables.
El día terminó rompiendo una piñata y sonando como fondo la canción Venezuela, de los españoles Pablo Herrero Ibarz y José Luis Armenteros Sánchez, el himno nacional no oficial que hace aflorar sentimientos encontrados. Los niños merecen sonrisas y juegos, lejos de la incertidumbre. Hicimos de su día un homenaje a los sueños por cumplir. Nuestro compromiso es seguir adelante, con Buen Vecino, ensamblando bienestar.












